13/12/2007
Entrevista con el diseñador de Soulstorm
Autor: Jesús M. Bosque
El universo de Warhammer 40.000 es asombroso y la oportunidad de trabajar en Dawn of War: Soulstorm ha supuesto todo un desafío.
A continuación voy a describir algunas de las impresionantes unidades de los Eldar Oscuros y de las Hermanas de Batalla que os vamos a presentar en esta nueva entrega de Dawn of War, y explicaré con detalle cómo se comportan y cómo sobreviven en un mundo lleno de supersoldados mejorados genéticamente, máquinas de matar invencibles y millares de Orkos curtidos en el frente.
Arconte/Séquito de Íncubos de los Eldar Oscuros
El Eldar Oscuro, consumido por sus pasiones sombrías y alimentado de furia, no se somete con facilidad ante ningún señor. A pesar de la decadencia y el poder, hay algunos que destacan por su vileza y astucia. El Eldar Oscuro, con su crueldad descarnada y su poder, impone su voluntad a sus compañeros, forjando así las amargas alianzas que son las Cábalas de los Eldar Oscuros. Estos señores del mal, conocidos como Arcontes, son feroces combatientes que se abren paso entre las filas enemigas con temible cólera y velocidad. El Arconte, que devora el alma de sus enemigos para prolongar su inmortalidad, se fortalece con cada batalla a la que sobrevive hasta el punto de alcanzar un poder cuasi divino con el paso de los siglos.
Además, el Arconte puede mejorar su superioridad innata sirviéndose de las armas antiguas de su Cábala para continuar aniquilando al enemigo. Cabe destacar el Animus Vitae, un retorcido dispositivo que libera alambradas de espino con carga psíquica que atrapa a los enemigos para absorberles su fuerza vital. Otro instrumento, aún más temible, es el artefacto ancestral conocido como Crisol de la maldición. Los Eldar Oscuros, mediante sus incognoscibles artes ocultas, han encerrado en el Crisol las almas atormentadas de los Psíquicos para liberarlas sobre el enemigo a fin de robarle la cordura.
Así y todo, la traición es primordial entre los Eldar Oscuros, por lo que la grandeza en el campo de combate no representa ningún obstáculo para la espada de los asesinos. Para protegerse de los traidores, el Arconte se hace rodear de un séquito de íncubos, guerreros de élite imbatibles en la liza. Adondequiera que el Arconte vaya, allí lo seguirán los íncubos. Y adondequiera que los íncubos vayan, allí los seguirá la muerte.
Los Arcontes se han abierto paso hasta la dominación entre las viles maquinaciones de los Eldar Oscuros, la más cruel y taimada de todas las razas conocidas del universo. Han alcanzado su posición privilegiada mediante la muerte y la manipulación, mediante su astucia y su rabia. Solo un necio se opondría a tamaña superioridad.